martes, 17 de enero de 2012

ESTRÉS POST-VACACIONES

Cuando ha transcurrido gran parte del año laboral y se han empezado a cumplir  las metas trazadas, se evidencian los resultados de la gestión a corto o a largo plazo. En las etapas terminales de cada proyecto y concluidos los procesos de  seguimiento, empieza también a manifestarse en las personas la sintomatología del cansancio como componente del estrés laboral: alteraciones en el carácter y la conducta, mal humor, mínima concentración y profundización del desgaste físico, nervioso y psíquico.  

La situación puede mejorar si se tiene en cuenta que entre las condiciones del contrato de trabajo se determina un período de cambio en la actividad laboral: las vacaciones.  Cuando éstas son próximas, se organizan las tareas para el nuevo comienzo, las actividades bajan su ritmo y el cuerpo y el ambiente se predisponen para el descanso esperado.  Las vacaciones se gozan como quien sale de un encierro prolongado; numerosas las expectativas e incontables los planes. Sin embargo, algo queda atado a la rutina, al despertador y al baño diario en la madrugada. Muchas veces nos sorprende la realidad bajo la ducha o recorriendo el camino diario para ingresar al lugar de trabajo…

Las vacaciones son  un período en el cual la vida se desordena un poco en el sueño de las posibilidades de viajes con el propósito de requemar la piel de cara al sol en la playa o en la montaña, beber unos tragos de más porque el  ocio aguanta el guayabo, cambiar las rutinas y variar de actividad con ocupaciones de descanso.

Cuando terminan las vacaciones, queda la sensación del faltante: algo que no se sabe qué es… El descanso tiene su cansancio y el regreso a la labor ya está registrado en la nómina. El primer día del nuevo comienzo es una novedad. Es como estrenar escritorio, compañeros, jefe. Reiniciar tareas y tratar de empatar los hilos de lo hecho  antes, con lo que se debe iniciar ahora. Tratar de lograr que el cuerpo se reacomode aunque aparecen las imágenes de las pasadas horas vacías,  el ocio de la playa y la montaña; de la ciudad o el campo; de la soledad de la alcoba o la algarabía de la familia.

De la misma manera aparecen los resultados de los excesos: unos kilos de más, tarjetas de crédito al tope y una que otra metida de pata que tiene acomodo en los remordimientos.

Por todas estas razones, la nueva imagen del estrés salta sobre la humanidad de muchas personas permeables a este tipo de comportamientos y tensiones: el reingreso se asume con cierta apatía hacia el trabajo, cansancio y pesadez. Se desea responder a las tareas, pero hay cosas muy internas que lo impiden. Aparece la depresión, la angustia, el cansancio nuevo y el deseo de salir corriendo. Esta es la llegada inesperada de un nuevo estado de tensión, un mecanismo de defensa: el estrés postvacaciones.

El estrés o “síndrome general de adaptación”,   es un estado de tensión emocional y física que influye en forma negativa en el organismo. Se presenta con momentos de tristeza, culpa, rabia, odio, resentimiento, agresividad, miedo, pérdida del sentido de la vida, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, fatiga crónica y malestar muscular sobre todo en el cuello y la espalda.

Todo obedece al surgimiento de acontecimientos negativos de la cotidianidad y pensamientos que generan malestar. Las personas afectadas por el estrés, requieren atención para evitar que esta situación se convierta en una patología de mayor cuidado.

Para el tratamiento del estrés se recomienda:
-Tener en cuenta que el problema es personal, por lo cual se debe hacer uso de la voluntad y los pensamientos positivos;
-Procurar desarrollar un proceso de adaptación a cada una de las situaciones que se presentan en todos los ambientes, enfrentando el evento estresante;
-Tomar la determinación de mejorar la forma de vivir, recreando el mundo ideal que se anhela.
-Prestar mayor atención al organismo, incrementando la actividad física y el reposo.
-Aprender una buena técnica de respiración y de relajación;
-Mejorar la alimentación para obtener salud y bienestar
-Y evitar el uso excesivo de alcohol, café, té y azúcares.
-Pero, ante todo… buscar ayuda profesional.

martes, 3 de enero de 2012

LECTORES Y ESCRITORES PARA EL SIGLO XXI


El Liceo Francés de Pereira ha programado para los días 21 y 22 de Octubre del presente año, el I Seminario Regional de Actualización Docente: “Lectores y Escritores para el Siglo XXI”, en la sede de la Institución.

Este seminario está orientado a Docentes y Estudiantes de las Instituciones Docentes de los niveles de Educación Media y Superior, sectores oficial y no oficial; desde los siguientes ejes temáticos: “La necesidad de leer y escribir en la sociedad del conocimiento”; “La metacognición en los procesos de lectura y escritura”; “Comprensión y producción de textos académicos” y “Didáctica de lectura y escritura en el siglo XXI”.

El ciclo de conferencias motivadoras del evento está dirigido por expertos pedagogos y pedagogas que han explorado con éxito la investigación en el campo de la lectura, la escritura y la producción de textos, quienes tienen a su cargo las diferentes ponencias:

JOSETTE JOLIBERT: “Aprender a leer y escribir construyendo el sentido de textos complejos en situación real de utilización.

RODRIGO ARGÜELLO: “Ideologías dinámicas o el futuro de la escritura”.

MIGUEL ANGEL CARO LOPERA: “Producción de textos argumentativos antitéticos”.

ALBERTO RODRÍGUEZ CASTRO: “Mirando novelas, leyendo cine”.

CARLOS CASTRILLÓN: “Autoría y responsabilidad del lenguaje: La escritura académica en el marco de las normas internacionales”.

JUAN MANUEL ACEVEDO: “Narrativa digital y blog literatura”.

JULIÁN DE ZUBIRÍA SAMPER: “La lectura como proceso dialogante”.

GIOVANNI IAFRANCESCO: “Aprendizaje autónomo y significativo e inteligencia lingüística: Funciones y competencias cognitivas básicas”.

Para este tipo de eventos, los resultados de la actividad escolar son determinantes y la consolidación de experiencias de los Docentes vistas desde la investigación pedagógica, muestra un trabajo de mucha trascendencia. “Las experiencia de aula, significativas” estarán dispuestas para el conocimiento y análisis de los participantes:

NINI JHOHANNA BECERRA GONZÁLEZ: “ Queremos sembrar”.

ANA MARIA ARENAS: “Procesos de lectura y producción textual en el marco de la pedagogía por proyectos, con niños y niñas de 3 a 5 años en contextos comunitarios”

ALBA LUCÍA TRUJILLO: “Escribir canciones infantiles en el grado primero, una apuesta para formar auténticos lectores y productores de texto”.

ANA MARÍA DUQUE MEJIA Y MÓNICA MARÍA GRISALES OROZCO: “Amor y situaciones comunicativas, para aulas significativas”

FABIÁN CUÉLLAR, JULIO RAMÍREZ, STÉPHANE FERCHAUD: “Recreemos el museo”.

MELBA QUICENO: “Secuencia didáctica en la lengua materna para facilitar comprensión lectora en la segunda lengua”.

ROSA MARÍA NIÑO: “Enseñar prácticas sociales de lectura y escritura. Análisis de una secuencia didáctica que enseña a los niños de sexto de educación básica, a leer y escribir como escritores”.

JUAN MANUEL ACEVEDO, JUAN GUILLERMO CAICEDO QUINTERO, CESAR ALBERTO ARISTIZÁBAL VALENCIA: “Leer para pensar escribir para publicar”.

La presencia de las instituciones no oficiales en el contexto del trabajo pedagógico, tiene  gran importancia en la medida en la cual se hacen grandes aportes para el reconocimiento de los aprendizajes, en los diferentes núcleos sociales, en los cuales esta tarea se hace visible.

La investigación educativa, el análisis de los problemas concernientes al aula y la participación de los miles de actores en este contexto, nunca se agotan, por lo tanto bienvenido este esfuerzo del Liceo Francés de Pereira, como iniciación en una propuesta interesante que busca inmejorables resultados en actividades que a todos benefician.

DISCURSO

 DISCURSO PARA LA RECEPCIÓN DE LA CARTA CONSTITUTIVA DEL CLUB DE LEONES PEREIRA MELVIN JONES *


SEÑORAS Y SEÑORES:


El 8 de Octubre se celebra el Día Internacional del Leonismo. Este acontecimiento no es ajeno a que nos encontremos reunidos en torno al propósito general de todos los asistentes quienes desde  los diferentes roles que desempeñan tratan de encontrar la manera más adecuada para prestarle el mejor servicio a la comunidad, en los campos infinitos de la espiritualidad, y en los instantes difíciles y aún placenteros, de la propia realidad. Porque si bien al ser humano hay que salvarlo a partir de su contacto con la divinidad, también hay que salvarlo dándole un poco de seguridad y confianza en su paso sobre la tierra. Estos propósitos iluminan el espíritu del Club de Leones Pereira Melvin Jones, cuya carta constitutiva empieza a ser desde este instante el puntal de todo nuestro trabajo.

Melvin Jones fue el pionero de la actividad social que dio origen al leonismo, tarea filantrópica tendiente a la ayuda permanente a las personas y comunidades de todo el mundo; porque el servicio a la comunidad compromete todo momento de la vida, donde debe llegar una mano amiga como punto de apoyo en todos los momentos. Lions Club International avala la creación de los clubes y facilita las relaciones desde una hermandad internacional.

Nuestra tarea empieza desde la aprobación de la carta constitutiva y la adquisición de los símbolos tradicionales del club, para lo cual se ha contado con la dinámica de sus participantes y el acompañamiento de dirigentes y miembros de organizaciones afines que nos brindan su generoso padrinazgo.

Por las razones expuestas, el Club de Leones Pereira Melvin Jones espera convertirse en un participante activo en los llamados a la solidaridad, la cooperación y el servicio oportuno, en todos aquellos  momentos y  lugares en los cuales Pereira, Risaralda y Colombia lo requieran.

Mil gracias
                                  
* Solicitud de Alvaro Atehortúa Arango. Presidente del Club de Leones Pereira Melvin Jones.

IMPREVISTOS Y RESCATADOS

Las llamadas catástrofes naturales hacen parte del comportamiento rutinario de la naturaleza en función de su propia dinámica,  accionar siempre precedido de un sinnúmero de señales de alarma, cuyos códigos no son interpretados por los agentes de la previsión, entre quienes se cuentan funcionarios del estado saturados de normatividad y encargados de hacer cumplir los mandatos sobre prevención y cuidado.

Cada día del año en algún lugar del mundo se presenta un accidente previsible: en el aire, en la tierra, bajo la tierra, sobre el mar y en el fondo del mar.  El hecho de penetrar lugares desconocidos conlleva a enfrentar peligros, condiciones de alto riesgo que comparten espacio con lugares de trabajo donde se actúa irresponsablemente como si la dependencia fuera familiar y las dificultades menores; indiferentes a los logros de la ciencia que trata de cumplir con las exigencias de la naturaleza para operar en una mutua correspondencia, aceptando distancias y aproximaciones.

Víctimas de los cambios políticos en su país unos astronautas rusos orbitaron la tierra mas tiempo del estipulado, mientras en casa, cada quien por su lado evadía la responsabilidad del rescate. En la ciencia ficción aún se especula sobre la suerte del “astronauta errante” cuyo cuerpo flota en su propia eternidad, incrustado en una cápsula que nunca podrá ser recuperada. 

Las historias del mar son incontables, la más famosa corresponde al desastre del Titanic, en su viaje inaugural, supuestamente fruto de la imprevisión de su capitán, al tratar de imponer una marca de velocidad, subvalorando la presencia de los enormes icebergs flotantes en las heladas aguas de los mares del norte.

Las historias de la tierra por su lado cuentan sobre la actitud provocadora de los seres humanos en busca de tesoros ocultos. Se trata de desconocer que el estudio sobre el comportamiento de los suelos no está acabado, el movimiento constante de las capas terrestres no parece importar, se minimizan las normas de seguridad; pero se usufructúan sin medida las bondades del suelo, el subsuelo y el cielo. Sin embargo, la prudencia nos habla sobre la existencia de fuerzas y fenómenos que se desconocen y que es mejor no provocar.

El rescate de treinta y tres mineros de la mina de oro y cobre San José, en la localidad de Copiapó, desierto de Atacama en el norte de Chile, deja grandes lecciones: la presencia del estado en la figura de su presidente y la presencia del presidente de Bolivia recordando que en algún momento de la historia parte de ese territorio era su salida al mar. La lección siempre olvidada del comportamiento de la naturaleza ante la imprevisión del ser humano y la inoperancia de las normas y de una empresa a la cual no se le conoció el rostro, propietaria de “una mina que estaba mala y caían piedras”, según afirma el minero Florencio Ávalos Silva. Los mineros chilenos entregan la mejor lección en cuanto planificación de acciones, organización y distribución de tareas y el llenarse de esperanza para que ese renacer sea posible.  El paso siguiente exige reacomodarse y determinar culpabilidades.

Mientras esto ocurre en Chile, con toda la parafernalia a su disposición, varios mineros colombianos son sepultados en un derrumbe al interior de una mina de carbón en un paraje solitario de una de nuestras cordilleras. Lugares comunes de la minería artesanal, carencia de mínimas condiciones de seguridad  y orfandad en la supervisión real sobre la posibilidad de operar, porque la seguridad total no es responsabilidad solamente de San Lorenzo, protector de los mineros.

Los comportamientos del cielo, la tierra y el agua, cada día dan señales de alerta: la capa de ozono, los deslaves, las inundaciones y las sequías. Desde estos lugares premonitorios se reclama la protección de la vida humana en todos los espacios del trabajo: en el campo, en la mina, en la fábrica; vías seguras con el estudio previo de los suelos; vivienda digna sismorresistente y protegida contra inundaciones.

El conocimiento del comportamiento de los fenómenos naturales debe indicar que es posible la optimización de la seguridad en el trabajo, la protección de los recursos y la vida. Solamente así se logra comprender que la ciencia ha cumplido con su objetivo de hacer posible el cuidado y la previsión para que sea grata la permanencia del ser humano sobre la tierra.

LA BRUJITA BUENA

Los hermanos Moure llegaron una vez a Pereira en el sopor de un largo viaje en bus desde Bogotá, con un baúl de los que usaban las abuelas para guardar cachivaches y recuerdos, como único equipaje. En un rincón de aquella arca secreta y en talegos marcados como “Alotero”, venían sus escasas pertenencias y en todos los espacios disputando sus prelaciones, una infinidad de muñecos entre los que se destacaban, brujas, diablos, esqueletos, piratas, campesinos, guerrilleros, soldados, ladrones, curas, bomberos, hombres, mujeres, niños, niñas, tigres, elefantes, conejos, perros, y una cantidad de artilugios desarmables que facilitaban la construcción de fantásticos escenarios para un teatrino que se improvisaba entre palos y cortinas. Las representaciones del teatro de títeres del grupo bogotano en la sede de la Sociedad de Amigos del Arte de la calle 18 entre carreras séptima y octava, durante dos semanas de unas lejanas fiestas de Agosto, ofrecieron obras inmortales para un público infantil cada vez más ansioso. Quienes habíamos recorrido la infancia a “tramacazos” tuvimos una oportunidad para recrear lo poco grato que quedaba de esa etapa, celebrando con sonrisas las geniales ocurrencias de los titiriteros.

De aquella experiencia surgió la idea de conformar un grupo de teatro de títeres, como un instrumento pedagógico de gran utilidad: el teatro de títeres “Jim´s Patelin” dirigido por el profesor Jaime Orozco. Se contó con la participación de los educadores Diego Cataño y Antonio Quiroz y los estudiantes de teatro Alfonso Carmona, César Patiño, los hermanos Echeverri: Benicio, Jairo y Darío… y otros.  La empresa como tal operó durante dos años recorriendo diferentes escenarios del país y desapareciendo por su propia dinámica.  El montaje consistía en la selección, adaptación y estudio de las obras, la fabricación de los muñecos en papel maché, y la elaboración de la escenografía. Las dos obras de mayor éxito fueron: “Tío conejo zapatero” de Enrique Buenaventura y “La brujita buena”, un anónimo de la edad media.

En “La brujita buena”, los textos se facilitaban para reacomodar escenas y determinar geniales improvisaciones, utilizando la sátira política y el punto débil de las pasiones humanas.  Maléfica, la bruja mala vivía en el castillo encantado, su palacio de gobierno. Luchaba por ser bella, esbelta, adinerada, prestante y tener el favor del público. Hacía sus vuelos diurnos y nocturnos de cacería con cualquier pretexto, utilizando miles de artimañas. Tremebunda o Fredesbunda, era su asistente, técnica y académica; le fabricaba sus discursos, le daba pautas para que la maldad no se notara y con gran frecuencia se enfrentaba a su jefe, armando grandes alborotos en la torre del castillo, cuando las cosas no salían bien.

Angelita, aprendiz de bruja, era incapaz de aprobar los exámenes de maldad. La culinaria brujildiabólica le originaba escozor porque tenía que recoger agua lluvia en medio de una tempestad cerca al cementerio, a las doce de la noche, un viernes 13, colocarla en un caldero alimentado con tablas de ataúd usado y fuego de las entrañas de un dragón imberbe; debía agregarle al agua dos bostezos de muerto, lágrimas de cocodrilo huérfano, patas de moscas rosadas, ojos de araña virgen, lenguas de sapo, escupiticas mágicas, plumas de serpiente emplumada, una cucharadita dulcera de salsipuedes, una ramita del nido del pájaro macuá y… danzar y danzar  y danzar, durante toda una noche de luna llena, alrededor de la olla, para que los ingredientes no perdieran sus efectos mágicos.  Juanito, un niño bueno y obediente, hijo del pastorcito mentiroso había sido raptado por las brujas malas para celebrar con sopa de niño, aquel día del Halloween; se encontraba encerrado en una urna de cristal.

Ante la imposibilidad de aprobar las materias del pensum de brujería como “Maquillaje I”, “Chismes IV”, “Incumplimientos y retardos III”,  “Viaje en escoba I”, “Suegra mamona I”,  “Brebajes II” y “Culinaria brujildiabólica I”; Angelita resolvió huir de aquel castillo rescatando a Juanito para lo cual contó con el apoyo de un grupo de buhos verdes encargados de proteger a los niños perdidos en el bosque. Angelita, la brujita buena, se convirtió por esta acción en hada madrina.

Cuando las brujas regresaron a terminar de preparar el almuerzo descubrieron que Angelita había huido llevándose a Juanito, siendo sorprendidas por la enorme explosión de la sopa descuidada, en la olla a presión; las doñas sufrieron quemaduras de tercer grado. Rescatadas por un diablo viejo, repuestas de sus dolencias quedaron sin fuerza para el vuelo y andan por ahí en un carrito de balineras, alimentándose de los frutos maduros que caen de los árboles del bosque, cuando son sacudidos por los vientos fuertes en las noches oscuras de Octubre.

MEMORIAS DEL RECICLAJE


La generación del año cincuenta, ubicada en la costumbre del reciclaje, tuvo diferentes comportamientos en lo económico y lo social. Reciclar implicaba utilizar y reutilizar objetos de uso cotidiano, un poco más allá de su vida útil y conservarlos “porque en una emergencia se podían necesitar”. Todos los objetos de la casa cumplían muchas funciones: prendas de vestir, cortinas, cobijas, alfombras y utensilios de cocina. Bastaba un zurcido, un remiendo o un punto de soldadura. Todo lo que se encontraba en la calle como frascos, tornillos, puntillas torcidas, hierro, alambres, resortes, etc, servían para atender emergencias. El depósito era el cuarto de San Alejo, el cuarto de los rebujos y el baúl de chécheres, cachivaches y estorbajos. Tenían gran importancia el latonero, el zapatero, el sastre, la costurera y el peluquero.
 
Se creía en la debilidad de la mujer (sexo débil) y en la fortaleza del hombre (sexo fuerte). El homosexualismo era oculto, innombrable: closet cerrado y tabú. La mujer soltera debía ser virgen y apta para ser conquistada. El noviazgo comenzaba  con la declaración de amor y concluía en matrimonio, entretanto se estimulaba la relación con paseos, serenatas con tipleros y regalos. El matrimonio sentenciaba: “hasta que la muerte los separe”, se utilizaba el mismo vestido de matrimonio de la mamá o de la suegra; los matrimonios de afán iban a la sacristía. Eran pocas las celebraciones familiares y sociales: el día de la madre, el día de los novios, la semana santa y la navidad.  Los hijos se debían tener de acuerdo con la voluntad de Dios, sin importar las condiciones económicas o de salud, evitando los controles. En los nacimientos tenían gran importancia las parteras y solamente los casos difíciles eran atendidos por médicos. Un raro conformismo patentó algunas frases populares: “Todo niño nace con la arepa bajo el brazo” y la más elegante: “Dios proveerá”. Madres de tiempo completo y dedicación exclusiva y padres buenos trabajadores, aunque había pésimos proveedores. La madre guardaba una dieta rigurosa de cuarenta días y eran comunes los partos cada once meses. El ajuar del bebé se guardaba porque debía servir para los próximos hijos. Después de la lactancia los niños tomaban leche de tarro en biberón de vidrio y un entretenedor de caucho para chupar permanentemente, una especie de antiestrés para facilitarle un poco de tranquilidad.

Desde la colonia, los zapatos hacían parte del patrimonio y podían ser incluidos en el testamento. En esta forma se impuso la costumbre de heredar el vestuario, en una cadena de nunca acabar. El pañuelo de tela, era de uso diario durante una semana o más, importante en el aseo de la nariz y se guardaba en el bolsillo de atrás del pantalón.  Las prendas rotas, se cosían a mano o se les colocaban remiendos. Las medias de hilo se zurcían y las de nylon se remallaban, tarea en la cual eran expertas las monjitas. Las mujeres debían aprender modistería para colaborar en estas actividades en el hogar.

La educación se centraba en el respeto y la obediencia por “edad, dignidad y gobierno”. La llegada a la escuela implicaba otro tipo de actitudes, se usaban los zapatos domingueros solamente para la misa en comunidad, de la misma manera que la tarea semanal como el baño y el cambio de ropa. Los zapatos viejos adquirían nueva vida en la remontadora y se les colocaba suela de caucho de llanta. Los zapatos nuevos podían llevar carramplones o agujas de “vitrola” en los tacones y en la punta, para que sonaran. Los útiles escolares debían durar todo el año y solamente se reemplazaban demostrando que realmente se habían acabado, tampoco se podían dejar páginas a medio llenar. Los cuadernos no acabados se reutilizaban en el grado siguiente. Los textos podían ser usados por los hermanos que venían en cursos inferiores.  Después del segundo año se usaba tinta y pluma con encabador. El año se perdía con tres materias, en algunos casos se podía habilitar y hasta rehabilitar. El año perdido, se repetía.

Los alimentos se transportaban en el costal del mercado. La carne y la manteca se envolvían en hojas de “biao” y el periódico era de gran utilidad en el baño. La leche y las gaseosas venían en envases retornables y la comida que quedaba se reciclaba en los calentados.

Fue una época en la que todo debía cumplir su función hasta que fuera estrictamente necesario su reemplazo, de aquello quedan los recuerdos convertidos en piezas de museo, los Cuartos de San Alejo, el mercado de las pulgas, los almacenes de antigüedades y el reciclador como el último personaje encargado de cerrar la puerta del pasado, apagar la luz y salir.

GUIA DE BOLSILLO PARA UN AÑO FELIZ

Comienza  un nuevo año, que a lo mejor no es tan nuevo por la continuidad del tiempo que ha sido parcelado para comodidad de los contadores de años. La preparación para este encuentro debe ser la tarea para crear felicidad y armonía en el tiempo que llega.

-Tome el optimismo como consigna  y deseche toda conjetura sobre el fin del mundo. El mundo se transformará en algún momento, pero no tan pronto como usted lo espera; es difícil predecirlo. El mundo personal terminará cuando cumpla su misión sobre la tierra, y esto no lo sabe ni usted, ni su médico que son dueños de su realidad. No se preocupe por lo que ocurrirá en un año o en miles de años; prepárese para disfrutar una vida feliz plena de realizaciones, para lo cual usted está hecho(a) y… reflexione:

-Viva en el amor. El amor es el sentimiento más grato que hay sobre la tierra y lo único que deja recuerdos dulces. Constrúyalo desde usted, ámese por sobre todas las cosas; así podrá dar amor en todo su entorno familiar y social.  No olvide que no es posible dar lo que no se tiene para sí mismo(a). El amor  que usted siente es la única realidad, lo único seguro; el amor del otro(a) es solamente un acto de fe, palabras bonitas.

-Todas sus quejas y dolores desde el sentimiento amoroso, se resumen en lo que usted permite que le hagan, en lo que usted acepta para tratar de conservar el amor del otro(a), un supuesto que usted desconoce.

-Desde el amor se construye vida, familia, hogar y nuevas responsabilidades frente al mundo. No forme un hogar desde el chantaje, colocando un embarazo de por medio; ni desde el interés; condiciones previas para el fracaso y el abandono próximo o tardío.

-Sea sincero(a) en la relación de pareja. No se permita ser el novio(a) eterno, anidando en el lugar equivocado. Usted y su amada(o) pueden darse otra oportunidad con alguien más terrestre. Evítese las promesas si no está en capacidad de cumplirlas. No abuse de la ingenuidad del otro(a) o de sus necesidades de afecto o estabilidad. Lo que usted hace y determina con su pareja puede repercutir en la estabilidad social, económica y emocional de los hijos(as).

-Ame la vida encarnada en el día, el mejor regalo que usted recibe: lleno de luz, de esperanza y de fe. Ame su trabajo, en el cual encuentra entretenimiento, paz, creatividad, plenitud y la sensación de servir, ser útil para algo o para alguien; conviértalo en algo placentero… además le gratifican.

-Como usted ya está crecidito(a), acepte que existe un momento para el desapego, porque es necesario construir su vida, su hogar y su mundo con los elementos que recibió en su proceso de formación; aprenda de sus padres que renunciaron a su familia de origen para construir futuro en otro lugar. Desapego no es abandono. Es independizarse para demostrar que lo aprendido sirvió de algo. Usted recibió una herencia biológica y social. Aprovéchela para construir cosas nuevas en un hogar independiente y en el fortalecimiento de su vida.  

-Pregúntese: ¿Qué hace parasitando al lado de papá y mamá? -¿Olvidó que es mayor de edad y se graduó de estudiante eterno? ¿Cuál es el miedo a enfrentar su propia realidad?

-No culpe a los demás de sus desaciertos. A usted le entregaron el mundo y una formación. Acéptelos y empiece a ser usted mismo(a) desde esos lugares. Su tarea es corregir esos desajustes en la etapa inicial de su vida y regalarse lo que usted se merece, sanando posibles heridas en la formación y brindándole a ese niño(a) interior todo aquello de lo cual careció. Sus errores y sus fracasos son solamente suyos, usted es el único(a) responsable. ¡Levántese!, puede hacerlo “setenta veces siete”. Todo error es una lección a partir de la cual se construye el acierto. Muchos hacen de sus dificultades el primer escalón para un éxito seguro.

-Sus enemigos conocidos y desconocidos aprovechan su ignorancia. Estudie, aprenda, progrese; usted puede crecer como persona. Ni el estudio, ni el trabajo, ni el vivir son cosas fáciles. Se necesita atención, cuidado, constancia, sacrificio, tozudez, perseverancia, decisión, esfuerzo y amor por sí mismo.

-Por todas estas razones, lo(a) invito a que desde lo más recóndito de su alma, construya un
¡AÑO FELIZ¡